Ariadna Pastorini: entre telas

Ariadna Pastorini nació en Montevideo en 1965 pero desarrolló gran parte de su carrera artística en Buenos Aires y fue de la banda que en los ´90 consolidó la movida del Centro Cultural Rojas capitaneada por Jorge Gumier Maier.  Cultora del kitsch y la ornamentación, desde sus inicios aplicó como soporte diferente tipo de telas cosidas, las mismas que hoy utiliza en sus dos muestras en curso, Equilibrio, en la galería Walden de La Boca curada por Patricia Rizzo y Mudables, instalada en la vidriera de la Fundación OSDE.

Sus obras siempre transitan el límite entre el diseño de indumentaria, la escultura, expresiones diversas del llamado “arte blando” y siempre lo hacen con la coherencia que marca su trabajo en estos soportes.

Con Equilibrio, Pastorini cuenta a Las 12, quiso trabajar con el cuerpo, sobre todo enfatizando “el valor del cuerpo en estos días, donde todo parece pasar por él. Antes no lo sentía así, pero hoy el cuerpo me parece central en las decisiones y manifestaciones de la vida de cada día. Tanto su cuidado, transformación como su trato hacia él y el trato que hacen los otros sobre nuestros cuerpos”.  Así se lo manifestó a Patricia Rizzo, curadora de la muestra, que dice al respecto: “En el proceso de la exhibición, Ariadna me cuenta que había pensado hacer una muestra sobre la temática del cuerpo, acerca de la valoración del mismo, un conjunto para formatear una línea de pensamiento sobre el tema. El cuerpo sobre todo lo dice como si fuera una especie de novedad. No lo es en su producción, aunque tal vez encuentre en esta ocasión un enfoque más enfático. Me causa gracia y admiración cuando exhibe una forma amorfa y misteriosa y dice “….bueno… esta mujer es un poco más fuerte que esta otra…”. Ah… ¿Es una mujer? Pero no tiene cabeza… “Ah no… no tiene” dice segura de que no le hace falta, ni ese miembro ni ningún otro para que de todas formas la mujer sea. Ariadna siempre vuelve a esas formas, va y viene de ellas, hurga y les busca pliegues, repliegues y nuevas lecturas cada vez, como si disponiéndolas de otra forma o en otro sitio finalmente aceptaran decir algo que hasta el momento tenían guardado, como la confesión de una presunta intimidad que estaba escondida o dormida y que se vuelve finalmente accesible”.

En Mudables, muestra pero también performance, Pastorini juega con sus telas, las cambia de sitio pero también de forma, transita con ellas frente a lxs espectadores poniendo en concreto la maleabilidad no sólo de esas telas sino de la vida misma que se va tramando de modos inesperados y caóticos en distintas imágenes mientras ella las mueve como una maga, como la “notable creadora de acertijos y paradojas”, ésas que Rizzo señala para su otra muestra simultánea pero inevitablemente hermanada. “Es un intento poético de contar los cambios de la vida y la posibilidad de transformación que la vida nos ofrece”, remata la artista. Desde una tela plana todo se transforma en un caos donde las telas se entremezclan y arrollan entre sí, armando una escultura de cierto volumen que la Pastorini va construyendo en vivo.

Pastorini también demuestra allí su veta de consumada performer. Durante diez años llevó adelante la performance procesión del Día de los muertos, trabajo que interrumpió cuando se mudó por ocho años a Munich donde desarrolló un trabajo aún inédito en nuestro país: incursionó en el cine y en el video. Esa visión pendiente de sus obras queda suspendida mientras tenemos la chance de asistir a su trabajo de demiurga con sus telas cosidas que producen una visión hipnótica con los objetos que crea ya sea en vivo, ya sea en tu taller.

Publicado en el suplemento Las 12 del periódico Pagina 12 en diciembre de 2016