Arte y política en la Bienal de San Pablo

El Parque de la Memoria-Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado se perfila como un proyecto institucional pionero en relación al cruce entre arte y política, y por lo tanto, apto para contribuir a la discusión pública sobre las diversas modalidades de construcción de memoria sobre nuestro pasado traumático reciente.

"Reconstrucción del retrato de Pablo Míguez". (Acero Inoxidable pulido a espejo) / Claudia Míguez.

Una tarde de agosto de la primavera pasada, el artista Marcelo Brodsky, llegó al Parque de la Memoria -ese predio junto al río, ubicado entre el aeroparque y la Ciudad Universitaria, donde se planta el monumento que homenajea a las víctimas del terrorismo de Estado y donde otras obras, elegidas por concurso, cumplen el mismo fin- con el curador de la Bienal de San Pablo.

El hombre entró al auditorio junto a Brodsky, uno de los factótums del Parque, y se sentó conmovido luego de pasar por el muro de piedra donde están tallados los nombres de los desaparecidos, luego de atravesar el viento junto al río-tumba donde muchas víctimas fueron arrojadas vivas en uno de los actos más canallas conocidos en nuestra historia reciente. Y debe haber sentido lo que sentimos todos cuando cruzamos ese espacio: un escalofrío inenarrable, una rara sensación que gracias al arte contemporáneo y sus obras y el particular emplazamiento del parque, hacen que uno quede temblando y sin palabras.

El hombre, dicen que visiblemente emocionado, explicó que la bienal cuenta con un equipo curatorial que elige, en conjunto, las obras que serán invitadas, pero que en el caso del Parque sentía que tenía que hacer una excepción, que debía invitarlos en ese preciso momento y sin consulta previa. Y eso fue lo que hizo. Así, el Parque de la Memoria será uno de los invitados estelares de la próxima Bienal de San Pablo que, en este envío, hace eje en el cruce entre arte y política. Bajo el lema Siempre hay una taza de mar para navegar, una cita tomada de la obra Invención de Orfeo (1952) del poeta brasileño Jorge de Lima, espera poder dar cuenta, explican desde la Bienal, que, en primer lugar, vivimos en un mundo de diversos conflictos, en los cuales los paradigmas de sociabilización están siendo constantemente desafiados y en el cual el arte es un modo privilegiado de entendimiento que paralelamente puede reinventar la realidad. En segundo lugar, explican, la corriente de acercamiento entre arte y política fue tan intensa en las pasadas dos décadas que el énfasis debe ser puesto en esta conjunción en un mundo donde todos vivimos pero donde no todos cabemos.

De esto modo, el Parque de la Memoria participará en la próxima Bienal de San Pablo que comienza el 25 de septiembre.

El jueves 9 de septiembre, en el auditorio del Parque, se hizo la presentación pública de los envíos que hará el mismo a la bienal. La directora del Parque, Nora Hochbaum, hizo la presentación de las cuatro obras especialmente diseñadas para tal fin.

Primero recordó que entre las víctimas de la última dictadura se encuentra el músico brasileño Tenorio Cerqueira que, a través del siniestro Plan Cóndor, fue desaparecido cuando salía de tocar junto a Vinicius de Moraes y Toquinho en la calle Corrientes en 1976. Con esta lamentable inclusión, recordó el plan con nombre de ave de rapiña y la oportunidad y justicia de que el Parque estuviese presente en la bienal ya que como obra conmemorativa de las víctimas de terrorismo de Estado, de cualquier estado, es único en el continente.

La música de Cerqueira sonará, a través de su tema Embalo, en una instalación que contará como parte visual una fotografía de Marcelo Brodsky, El Río de la Plata, una gigantografía que representa un pedazo de río, de ese río tumba donde todavía yacen quién sabe cuántos. Esa foto, en ese contexto, resignifica al río que se llena de veleros durante los soleados fines de semana y a cuya vera muchas familias hacen picnics o comen en algunos de los pocos restaurantes que sobrevivieron a las crisis de los 90s.

El río violentado, destino final sin querer serlo, aparece en esa imagen aparentemente plácida e inocente que la historia y la política cargan de sentido, un sentido de desolación y tristeza, pero también de recuerdo.

Forman parte del envío del Parque, además, un flamante catálogo de 186 páginas, coordinado por Hochbaum y Florencia Battiti “curadora junto a Brodsky de este envío y también una de la impulsoras de este monumento-, que incluye la historia del Parque, reflexiones sobre arte y memoria y memorias descriptivas de la obras instaladas en el mismo a través de textos de, entre otros autores, Alberto Varas, Cristina Rossi, Florencia Battiti y Eduardo Maestripieri.

Es de la partida también, una película documental realizada por Eduardo Feller que, a través de imágenes históricas, entrevistas y registros actuales, narra el origen del proyecto, su desarrollo y su misión en relación con la construcción de la memoria de un pueblo. El documental cuenta con la locución del actor Daniel Fanego y será proyectado como un sin fin en la sección de la Bienal llamada La piel de lo invisible.

Se presentará, a su vez, un recorrido en tres dimensiones del parque que permite una visita visual e interactiva que estará habilitada on line desde la página de la Bienal y muy pronto también desde la web del Parque, para que este monumento pueda ser visitado desde cualquier rincón del mundo.

Finalmente, se proyectará un corto documental, Reflexiones en torno al arte y la política, realizado por el equipo de producción audiovisual de la Universidad Tres de Febrero. Este corto cuenta con testimonios de los artistas León Ferrari, Daniel Ontiveros, Rosana Fuentes, Cristina Piffer, GAC, Hugo Vidal y Marcelo Brodsky.

Se presentarán, así mismo, en la sección ‘Yo soy la calle’ dos mesas de debate: Iniciativas de afirmación de la memoria de las dictaduras en América del Sur, y Debate sobre las representaciones de la memoria y estrategias del monumento.

La presencia del Parque “que depende de la Secretaría de Inclusión y Derechos Humanos de la Ciudad de Buenos Aires, será acompañada por representantes de organismos de derechos humanos allegados al monumento: Abuelas de Plaza de Mayo, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Fundación Memoria Histórica y Social Argentina, Familiares de Detenidos-Desaparecidos y la Comisión de Derechos Humanos de la Legislatura de la Ciudad.

Otros artistas argentinos que participan en la Bienal, por fuera de este envío, son Roberto Jacoby “que prepara para el próximo año una retrospectiva de su obra en el prestigioso museo madrileño Reina Sofía-, la fotógrafa Alessandra Sanguinetti, Alberto Grecco, Alejandro Navarro y Oscar Bony.

Publicado en Asterisco, de ElArgentino