Res y el eterno devenir de la historia

‘Número especial’, me alerta el editor de esta revista, Santi Bengolea, invitándome con mucha anticipación a escribir en este número de lujo.

Una alegría, pero se olvida un detalle, el lujo estará destilado por el blanco y negro. Cero color. Las ideas que me venían como gotas, para aportar, se fueron achicando, pero siempre estuve segura de que quería escribir sobre fotografía y luego de ver la obra de RES (Córboba, 1957), Martín Galli, ganadora del Salón Nacional de Fotografía de este año, no tuve dudas. Podía hablar de esta obra y de su saga anterior, la saga que comienza en Argentina cuando regresa de su forzado exilio mexicano. Siempre me llamó la atención y admiré la primera serie con la que volvió a pisar fuerte en Argentina. Me refiero al ensayo fotográfico ¿Dónde están? (1984-89), fotografías-instalaciones que construyen imágenes poderosas y donde la mayor preocupación de RES, además de expresar una postura ante el exterminio ocurrido durante la última dictadura , realiza una concienzuda investigación sobre el tiempo y cómo este construye el espacio, dos legítimas preocupaciones artísticas.

Cuando uno habla con RES, nota que el tipo honestamente no puede dejar de hacerse preguntas sobre cómo expresarse, sobre cómo abordar ciertas temáticas, sobre cómo estar en sintonía con su tiempo. RES está en estado permanente de duda y por lo tanto en proceso perenne de pura invención.

Hablar con él “al contrario de lo que él supone luego de una conversación donde desnuda su alma que duda y se cuestiona- no es sentir un taladro incómodo, sino el aguijón inquieto y necesario que debería acompañar siempre a todo artista que no puede dejar como tal de tener curiosidad, curiosidad por el estar aquí y ahora. Así es mientras tanto hablamos creo que uno ojo quizá está atento a la conversación y el otro se desvía y se concentra en preocupaciones menos banales.

Juntos elegimos una obra de la serie ¿Dónde están?, Autopista de papel, de la cual me contó el proceso de creación y las preocupaciones estéticas que lo atravesaban en el momento de su realización.

RES me cuenta: ‘ Me gusta trabajar sobre colores que no sean estridentes. Por ejemplo, Yo cacto “un autorretrato- parece blanco y negro pero tiene una ligera intervención en color. Cuando encaré el ensayo Dónde están fue el momento en que la fotografía se estaba redefiniendo sobre lo qué era, sobre su especificidad a diferencia del video y la televisión. Yo me preguntaba qué era lo estrictamente fotográfico, que lo diferenciaba de los nuevos soportes. Así, fui eliminando aquello que no fuera esencial y concluí que una cosa que podría ser no esencial eran los colores’.

Así es, más luz o menos luz, pero sin colores y RES agrega, casi de inmediato, otra especificidad según su punto de vista: la relación con el tiempo.

De este modo, toda la serie tuvo exposiciones deliberadamente largas que abarcaron de media a una hora, en las que -cruzando la cámara- sucedía de todo, incluso RES atravesaba la lente, caprichosamente, y se pueden ver sus piernas como dos palitos incrustados sobre el piso. ‘El tema del tiempo, el tiempo y la acción que esta ocurriendo ahí; si ponemos un millón de fotogramas en vez de 24 en el medio sigue habiendo nada. Esto sucede a causa de una limitación de la percepción “arriesga Res- El devenir tiene algo de inasible. Estas fotos muestran claramente que el mundo es una construcción. El tiempo está construido, no hay velocidad’

Para RES, esta serie implicó una búsqueda de lo esencial en la fotografía, una obsesión que aún en sus obras con color no lo abandona.

Sobre su obra premiada, Martín Galli, un díptico que consiste en un retrato e este sobreviviente de las matanzas ocurridas en la Plaza de Mayo el 19 y 20 de diciembre de 2001, durante el gobierno de De la Rúa, sumado a un píxel del labio de Martín con el que RES me cuenta que intentó mantener una monocromía de otro tipo, ‘podría haber tomado esa misma foto con otro tipo de película pero preferí esta monocromía sutil’.

Si se observa con atención el díptico se puede apreciar que la mano derecha está sacada de una Venus de Botticelli. ‘La intención era señalar al propio cuerpo, el corazón’, devela RES y ‘la mirada, aunque evidentemente no es igual ni siquiera parecida, está inspirada en los retratos de Rembrandt’, remata.

Esta obra premiada fue tomada con una cámara analógica de placa de 10 por 13, es de esas cámaras en la que el fotógrafo se mete dentro de una tela negra, ligada a un fuelle. Por este motivo de captura casi exclusiva es que RES sólo hizo dos tomas de la obra que hoy se exhibe en el Palais de Glace con todos los honores que merece este artista que tiene una reflexión sobre la fotografía, el mundo que lo rodea y el entrecruzamiento entre uno y otro: un hombre contemporáneo que congela la realidad con su particular comprensión de espacio-tiempo en una paleta monocroma, aunque haya color, los colores lavados por el agua fría de la historia que nos toca atravesar y sobre los que RES reflexiona una y otra vez sin cansancio y con pasión. Seguramente, continuará.

Publicado en Proyecto Red

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