Paula Hernández: doble apuesta

A pesar de la cuarentena y la pandemia, 2020 fue un gran año para la directora Paula Hernández. Su película Los sonámbulos (2019) fue la elegida por la Academia de Cine para representar a Argentina en la carrera a los Óscar 2021, que se entregarán en abril. Por otra parte, también se estrenó durante el Festival de Mar del Plata su última creación, Las siamesas, protagonizada por Rita Cortese y Verónica Lois, que tuvo una unánime celebración y ganó el premio Flow.
Hernández no soñaba desde niña con ser directora cuando fuera grande. «Al terminar la secundaria, me puse a estudiar Ciencias de la Comunicación y también tomaba clases de actuación con Agustín Alezzo. Lo hacía por hacer algo, pero en realidad estaba perdida. En tanto, conseguí un trabajo como traductora del director de arte ingles Anthony Pratt, que vino aquí a rodar Naked tango. Ahí supe que mi camino estaba en el cine. Largué todo lo demás y me anoté en la primera camada de la FUC. Y ahí empezó todo», recuerda.
A su carrera personal, que ya suma seis largometrajes, la precede una etapa en la que se desempeñó como productora y asistente de dirección. ¿Cuáles de esas experiencias previas la marcaron? «Trabajar con Wim Wenders y Carlos Sorín. Wenders vino a filmar un comercial que era como una minipelícula. Yo fui su asistente de dirección junto a Fabián Bielinsky. Un día hizo una toma que repitió veinte veces. Para mí, ya en la décima repetición estaba perfecta y no me daba cuenta de por qué insistía con repetir. Cuando por fin dio el okey, ahí me dije “ah, esto es un director”. Fue un gran aprendizaje también mi trabajo con Sorín. Su economía de recursos fue algo de lo que aprendí mucho y decididamente me marcó».

Odisea filmada
Recién en 1992 logró hacer su primer corto, Rojo, pero su carrera arrancó sin duda en 2001 con Herencia. Cuenta que nada fue sencillo entonces: «La preprodujimos justo antes de la crisis. La rodamos en cuatro semanas. Las siete cuotas del INCAA se convirtieron en diecisiete y nos atravesaron tres paros generales. Fue una odisea, pero luego del estreno la película tuvo un ángel muy especial, que realmente no volví a vivir hasta Las siamesas. Nos fue bien de público, de crítica, en los festivales, ganamos premios. Fue muy gratificante». Efectivamente, la puso en el radar de los directores argentinos que prometían, junto con Lucrecia Martel y Lucía Puenzo.
«Con Lluvia, que es de 2008, quise romper lo que se esperaba de mí luego de mi ópera prima. Necesité encarar una búsqueda en el lenguaje, en algo visual que me representase. Fue muy difícil de armar y por eso me llevó tantos años». En el medio apareció un encargo, La familia Lugones, que fue su primer y único documental. En Otro amor (2010) considera que logró unir la acertada narrativa de su ópera prima y la experimentación encarada en Lluvia. Además, allí trabajó con quien es hoy su compañero de vida, el actor Luis Ziembrovski, con quien tiene su única hija.
Comenzó a escribir Los sonámbulos en 2015, la rodó recién en 2018 y en paralelo comenzó a pensar Las siamesas. «Me costaba tanto armar Los sonámbulos que pensé hacer una apuesta teatral, pero rápidamente desistí: no es lo mío. Y luego las dos sucedieron una tras la otra. Si bien Los sonámbulos es más compleja, creo que se nota un giro en mis intereses narrativos. Las siamesas salió más o menos como un tiro. La pensé para que fuese independiente. La rodamos en quince días, con un equipo pequeño, con un presupuesto bajo y solo con dos actrices». Ambas películas están disponibles en Flow. Los sonámbulos también se puede ver en streaming en Comunidad Cinéfila y en el Autocine de La Rural, mientras, paralelamente, avanza con firmeza camino al Óscar.

Publicado en revista Accion, julio 2021