Entrevista sintetizada en El Universal, donde me preguntaron por qué estoy alejada de los brillos.

Mi respuesta es siempre, antes que nada, esta: es una actitud. Una decisión ideológica.

Comparto una síntesis de la extensa entrevista.

«Que parezca estar más en las penumbras no significa que me haya retirado. Significa que tomé una decisión consciente sobre cómo quiero habitar el mundo cultural actual.

Después de años de escribir en grandes medios comerciales, elegí la trinchera independiente y los proyectos autogestionados de nicho. Cerré mi mítica plataforma Jaque al arte y concentré buena parte de mi producción en Territorio Civale, un espacio de resistencia cultural que prefiero imaginar lejos de los algoritmos masivos y de la obligación de estar permanentemente visible.

También hubo un giro deliberado hacia una literatura más descarnada y poética, menos preocupada por resultar amable o comercial. Mi poemario publicado por Milena Caserola, Nada de lo que esperaba sucedió en este mundo de mierda, habla desde lugares bastante poco luminosos: el desencanto social, el asco urbano, el final de ciertas utopías políticas y también del viejo rock. No es exactamente una literatura diseñada para las vidrieras.

En la docencia encontré, además, otra forma de circulación. Seminarios, talleres de escritura mutante, consultorías estéticas: espacios más pequeños, sí, pero donde todavía puede producirse algo que me interesa mucho más que la exposición: el intercambio.

También cambió el ecosistema cultural. Los suplementos de los grandes diarios, donde durante años fuimos firmas habituales, ya no ocupan el lugar que tenían en los años noventa y dos mil. Los consumos se atomizaron, las redes modificaron las formas de legitimación y la visibilidad dejó de depender exclusivamente de los viejos medios.

Así que no: no desaparecí.

Elegí otro lugar.

Si estar en las penumbras significa no participar de ciertas luces, acepto gustosamente la definición. Hay luces que iluminan y hay luces que encandilan. Y hace tiempo aprendí a distinguirlas.

No me interesa hacer de mi vida una campaña permanente de visibilidad.

Me interesa escribir. Pensar. Enseñar. Mirar. Hacer cosas que todavía tengan alguna posibilidad de sorprenderme.

Lo demás es ruido.

Mi posición actual podría resumirse así: deriva y pensamiento.

No estoy fuera del mundo cultural.

**Estoy en el mundo que elegí.»

Gracias, colegas, por explicar tan bien esta confusión.

Feliz por la comprensión.

Y, sobre todo, feliz de estar donde elijo estar.

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