Imaginate que entrás a un espacio de arte sin mucha idea y creés que pasivamente vas a detenerte a observar una obra, apreciarla, evaluarla, emocionarte o pasar de largo.
Nada de eso sucede con esta nueva propuesta de la artista visual Gabriela Golder, que ya nos tiene acostumbrados a sus marcas de originalidad pura, unidas a su activismo comprometido por un mundo diverso, donde eso significa sobre todo equidad de género, cuidado de las mujeres y de la tierra que todos y todas habitamos.
Porque sí, hay muestras que se miran y otras que te convocan. Estado de Asamblea es de las segundas: una exhibición que es también una acción en vivo, donde imágenes, voces y textos se cruzan para poner el presente en discusión, y en discusión colectiva. Consta de 5 instalaciones, 2 de gran tamaño. En una, parte de un tríptico, aparecen mujeres cantando como un coro de ángeles; junto a ellas, otras, tomadas de registros documentales y de todas las edades, exigen respeto: a su cuerpo, al color de su piel, a su dinero, a no ser masacradas por hombres ni por el machismo ni el capitalismo. Se repiten algunas frases como mantras dolorosos y también amenazantes, no porque estas mujeres amenacen sino porque hablan de un síntoma y una posibilidad: «puede estallar todo, puede estallar todo».
Otra instalación de gran tamaño presenta una sala con pantallas inmensas donde se exhiben fotos similares, parecen las mismas pero son tres tomas, y en realidad, si uno se queda mirándolas, tampoco son fotos, son grupos de mujeres desde niñas hasta viejas en videos, con una cámara lentísima donde alguien apenas gira la cabeza o pestañea o se toca el pelo: no hay parálisis, hay lentitud, y aquí la muestra revela su corazón de belleza e insurrección.
Luego te topás con un video en una pantalla ubicada en un entrepiso con las preguntas que desvelan a Golder. En otra zona, hay un zócalo donde, con la velocidad inversa a la lentitud de las falsas fotos, vuelan consignas para que uno se pare, piense y debata.
Y la quinta es en realidad la primera, la que probablemente no veas sino hasta el final, se encuentra en la entrada. No te la cuento: buscala, detenete: antes o después no la pases por alto. Podés interpelarla mientras te interpela. Funciona doblemente como cierre y apertura.
La asamblea está sucediendo y vos, que creés que solo mirás, ya estás participando. Golder convoca a una asamblea real el 3 de octubre y seguramente habrá más convocatorias hasta enero, que es la fecha en que se cerrará este «Estado de Asamblea».
El recorrido combina videoinstalaciones, material de archivo, escritos, canciones, afiches y testimonios, y toma la asamblea como herramienta de acción. Mujeres y diversidades de distintas edades y de diferentes territorios hablan, votan y plantean propuestas.
Golder me cuenta que la muestra significa mucho para ella. «Esta muestra significa muchísimo para mí. Estado de Asamblea empezó hace casi tres años como una pregunta, una intuición, y fue creciendo a partir de encuentros, conversaciones y experiencias. Hay dos preguntas que atraviesan todo el proyecto: ¿Qué hacer? ¿Qué proponemos? Son preguntas que me desesperan y que siento cada vez más urgentes. No tengo una respuesta precisa, pero sí sé que va por ahí: encontrarnos, escucharnos, discutir y pensar colectivamente qué podemos hacer. Fue un proceso largo, intenso y muy colectivo. Ver ahora todo ese recorrido reunido y tomando forma en el espacio es muy emocionante.»
Para Sebastián Vidal Mackinson, director del área de Visuales de ArtHaus, la exposición pone luz sobre los vínculos concretos que hoy se tejen entre arte y política. En ese terreno, sostiene, reunirse y construir comunidad es imprescindible para que tanto la democracia como el arte sigan funcionando.
En ArtHaus, Bartolomé Mitre 434, de 11 a 20, de lunes a domingo. Gratis. Hasta enero de 2027.


