Esta mañana me desperté balbuceando una palabra absurda:
—Illuminati.
Ni siquiera creo en los Illuminati.
Entonces, ¿por qué me desperté pensando en ellos?
Porque anoche terminé de ver las tres temporadas de The Capture, la serie británica creada por Ben Chanan, estrenada en 2019 y protagonizada por Holliday Grainger. Y porque la serie me dejó pensando que el verdadero problema ya no son las conspiraciones.
El verdadero problema es que quizás ya no hagan falta.
Durante décadas las preguntas eran otras.
¿Quién cometió el crimen?
¿Quién miente?
¿Quién oculta información?
¿Quién controla los medios?
The Capture desplaza todas esas preguntas y las reemplaza por una mucho más inquietante:
¿Qué ocurre cuando la realidad puede ser modificada antes de llegar a nuestros ojos?
En la serie, sistemas de vigilancia alteran imágenes captadas por cámaras de seguridad. Personas aparecen donde no estuvieron. Acciones que nunca ocurrieron quedan registradas como si hubieran ocurrido. Los registros visuales dejan de documentar la realidad para empezar a fabricarla.
Cuando la serie fue estrenada parecía ciencia ficción cercana.
Hoy ya no estoy tan segura.
Vivimos en un mundo donde la inteligencia artificial puede generar voces, imágenes, videos y documentos imposibles de distinguir de los originales. Donde empresas como Palantir trabajan sobre cantidades gigantescas de datos personales. Donde la vigilancia masiva ya no es una fantasía distópica sino una infraestructura.
Pero hay algo todavía más perturbador.
La IA no necesita inventar una realidad completa.
Le alcanza con modificar pequeños fragmentos.
Un rostro.
Un horario.
Una ubicación.
Una secuencia.
Un contexto.
Y de pronto la percepción de lo ocurrido cambia por completo.
Entonces empecé a pensar en algo que la serie apenas roza y que me parece central.
¿Qué ocurre con la Justicia cuando la evidencia visual deja de ser confiable?
Durante décadas una cámara fue considerada un testigo privilegiado. Una grabación podía absolver o condenar. Un video parecía más objetivo que una declaración humana.
¿Y ahora?
¿Qué valor tendrá una prueba cuando la prueba misma pueda ser fabricada?
¿Qué ocurrirá en los tribunales cuando toda imagen pueda ser cuestionada?
¿Qué pasará cuando la defensa afirme que el video es falso y la acusación sostenga que es auténtico?
¿Quién decidirá?
¿Otro algoritmo?
Quizás por eso me desperté pensando en los Illuminati.
Porque durante años imaginamos que el peligro consistía en que alguien controlara la verdad.
Ahora empiezo a sospechar algo peor.
Tal vez estamos entrando en una época donde la verdad sigue existiendo, pero nadie puede demostrarla.
Y si eso ocurre, la pregunta ya no será quién controla la información.
La pregunta será:
¿cuánto falta para que un inocente no pueda probar su inocencia porque toda evidencia puede ser considerada falsa?
Tres temporadas 2019-2026 disponible en PrimeVideo o MGM


